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l e ~ ñ u s ~ t é r

 

 

# 206

 

 

-periódico relativo-

 

 



"... Estoy buscando, estoy buscando. Intento comprender. Intento dar a alguien lo que he vivido y no sé a quién, pero no quiero quedarme con lo que he vivido. No sé que hacer con ello, tengo miedo de esa desorganización profunda. Desconfío de lo que me ocurrió. ¿Me sucedió algo que quizá, por el hecho de no saber cómo vivir, viví como si fuese otra cosa? [...] "

Clarice Lispector

"estoy recopilándote
buscando entre los fuelles de un feriado un poco de talento que te haga
más feliz
un poco de talento que te haga
dormir con un camino de hormigas que te salga de la boca
que te salga de la boca del estómago y te llegue al porvenir
estoy seleccionando paratextos que caigan de tu almohada
y quiero que te aburras que te agites que flamees que planees
hasta un pulso de picores en las yemas [...]"

Cristina Lobaiza

 


Vea este número de Nusléter según Nusléter

 

ÍNDICE

 

PROSA | Cosmos | Witold Gombrowicz |  

ETIMOLOGÍA | Referir | 

DEFINICIóN | Merengue |

SERVICIOS | Friláns |
ENCUESTA
| Asociaciones |

POEMAS | La mudez | Diario | Coronado | Gustavo Weisberger |  
GRaFiTi  

FIGURITAS | ¿Cómo surgen sus relatos? | Marcelo Cohen |
RESPUESTAS | Entrada, plato, postre |
ENLACES

GRACIAS

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PROSA

 

Cosmos
Primero (fragmento)

Voy a contar ahora otra aventura, aún más extraña...

Sudor. Fuks avanza. Yo tras él. Pantalones. Zapatos. Polvo. Nos arrastramos. Arrastramos. Tierra, huellas de ruedas en el camino, un terrón, reflejos de piedrecillas brillantes. Resplandor. Calor infernal, hirviente. Un sol cegador. Casas, cercas de madera, campos, bosques. Este camino, esta marcha, de dónde, cómo, para qué hablar más. La verdad era que estaba harto de mis padres y de toda la familia; quería superar al menos un examen y disfrutar del cambio; alejarme, pasar algún tiempo en otro sitio. Me fui a Zakopane y cuando andaba por el camino de Krupowki, buscando una pensión barata, me encontré con Fuks, rubio desteñido, ojos saltones y mirada abúlica. Se alegró y me alegré. ¿Cómo estás?, ¿qué haces?, ando buscando una habitación; yo también, tengo la dirección de una casa, más barata porque se halla un poco lejos del centro, casi en las afueras. Caminamos, pantalones, tacones enterrados en la arena, camino, calor, miro hacia abajo, tierra, arena, chispean los guijarros, uno, dos, uno, dos, pantalones, zapatos, sudor, somnolencia en los ojos insomnes durante el viaje por tren. Y nada sucede sino esa marcha que nos reduce al nivel del sucio. Fuks se detuvo.

-¿Descansamos un poco?

-¿Aún estamos lejos?

-No mucho.

Eché una mirada en nuestro derredor y vi todo lo que se podía ver y que no quería ver por haberlo ya visto tantas veces: pinos y empalizadas, abetos y casuchas, matas y yerbas, zanjas, senderos y camellones de flores, el campo, una chimenea... el aire... y un sol resplandeciente; pero, no obstante, todo estaba negro, la espesura de los árboles, la tierra gris, el verdor de las plantas cerca de la tierra, todo negro. Ladró un perro. Fuks se metió entre unas matas.

-Aquí hace menos calor.

-Sigamos.

-Espera un momento. Descansemos un poco.

Se internó entre las matas hasta el sitio donde se formaba una cavidad, unos huecos sombreados por las ramas de unos abetos y por las hojas de unos árboles que entretejían sus frondas; dirigí la mirada hacia esa maraña de hojas, ramas, manchas luminosas, espesuras, agujeros, hojas apretadas, dobleces, diagonales, redondeces y no sé qué diablos más, hacia ese espacio lleno de manchas que presionaba y aflojaba, se silenciaba, crecía, no sé qué, se abría, estallaba en mil fragmentos... desconcertado y bañado en sudor sentía la tierra negra y desnuda bajo mis pies. Arriba, entre las ramas, había algo; algo se destacaba, algo extraño, intruso e indefinible... algo que también mi compañero estaba observando.

-Es un gorrión.

-Sí.

Era un gorrión. Un gorrión colgado de un alambre. Colgado. Con la cabeza inclinada y el pico abierto. Colgaba de un alambre fino enredado a una rama.

Algo absurdo. Un pájaro ahorcado. Un gorrión ahorcado. Era algo que proclamaba a gritos su excentricidad y señalaba acusadoramente una mano humana que había penetrado en la maleza... ¿la mano de quién? ¿Quién había sido el ahorcador? ¿Y para qué? ¿Cuál podía ser la causa?, pensaba yo confusamente en medio de aquella vegetación que se excedía en miles de combinaciones; por otra parte estaba el fatigoso viaje en tren, la noche llena de ruidos ferroviarios, el sueño, el aire, el sol, la marcha con Fuks, mi madre, Jasia, el conflicto provocado por aquella carta, mi frialdad hacia Román, mi padre, incluso los problemas de Fuks con el director de su oficina (problemas de los que me había hablado), las huellas dejadas por las ruedas, los terrones, los zapatos, pantalones, piedras, hojas, todo se concentraba de golpe en ese gorrión, como una muchedumbre arrodillada. Y él reinaba en su total excentricidad... Reinaba en aquel sitio.

-¿Quién lo habrá ahorcado?

-Algún chico.

-No. Está demasiado alto.

-Vamonos.

Pero no se movía. El gorrión pendía. La tierra estaba desnuda, a trechos cubierta por una hierba corta, rala, y además había demasiadas cosas, un pedazo de lata retorcido, un palo, otro palo, un cartón roto, un palito, incluso un escarabajo, una hormiga, otra hormiga, un gusano de nombre para mí desconocido, una labia, etcétera, etcétera, hasta llegar a la hierba junto a las raíces de los arbustos. Y Fuks que, como yo, observaba todo esto, pero seguía sin moverse, observaba; el gorrión estaba colgado; yo también miraba sin moverme. Pero pese a todo no nos movíamos, quizá porque habíamos estado allí demasiado tiempo y habíamos dejado pasar el momento oportuno para la retirada... y ahora aquello se volvía cada vez más difícil, más molesto... nosotros y el gorrión ahorcado que pendía entre las ramas... sentí algo parecido a un desequilibrio, a una falta de tacto, una impertinencia de parte nuestra... Tenía un sueño horrible...

-Sigamos nuestro camino -dije. Y comenzamos a alejarnos, dejando solo al gorrión entre las ramas.

La marcha por el camino, bajo el sol, nos incineró, nos hastió; después de unos cuantos pasos nos detuvimos disgustados y volví a preguntarle si estábamos lejos. Fuks me respondió entonces, señalando con un dedo un letrero que colgaba de una cerca de madera:

-Mira, aquí también alquilan cuartos.

Miré. Un jardín. Una casa en el jardín sin ningún adorno, sin balcones, miserable, gris, construida económicamente, un porche pobretón, saliente, de madera, al estilo de Zakopane, dos hileras de ventanas: cinco en la planta baja, cinco en la alta; en el jardín unos árboles enanos, pensamientos que se marchitaban en los camellones, varios senderos cubiertos de grava. Pero él pensaba que era mejor entrar y ver, no perderíamos nada, a veces en semejantes casas la comida era excelente y los precios muy bajos. Yo también estaba dispuesto a entrar y ver. Antes habíamos pasado varios anuncios parecidos sin prestarles ninguna atención, pero ahora sudábamos a chorros. El calor era tremendo. Fuks abrió el portón y por un sendero cubierto de grava nos dirigimos hacia las resplandecientes ventanas. Fuks tocó el timbre; esperamos un momento en el porche hasta que se abrió la puerta; apareció una mujer madura y cuarentona que parecía encargarse de la casa; era regordeta, tenía grandes pechos.

-Quisiéramos alquilar una habitación.

-Un momento. Voy a llamar a la señora.

Esperamos en el porche; yo tenía la cabeza atestada del estruendo del tren, del viaje, de los acontecimientos del día anterior; un enjambre, un tumulto, un caos. Una cascada, un estruendo ensordecedor. Me había llamado la atención un extrano defecto de los labios de la mujer, un defecto en medio de un rostro de honesta ama de casa, rostro de ojillos claros. De un lado tenía la boca como estirada, y ese alargamiento, mínimo, de un milímetro, provocaba un enroscamiento del labio superior que saltaba o se deslizaba como un reptil, y aquel deslizarse accesorio, fugitivo, tenía una frialdad reptiloide, batrácica, que a mí me encendió e hizo arder de inmediato, pues era el oscuro pasadizo que conducía hacia un pecado carnal gelatinoso y viscoso. Pero me sorprendió su voz, no sé qué clase de voz imaginaba en tal boca, y hela aquí que hablaba con una voz natural de ama de casa avejentada y rechoncha. Podía oír su voz que venía del interior de la casa:

-Tía, están aquí unos señores que buscan cuarto.

[...]

 

Witold Gombrowicz nació en 1904 en Polonia y murió en Francia en 1969 . Entre 1939 y 1963 vivió en Argentina. Publicó novelas como Ferdydurke (1937), Los hechizados (1939), Transatlántico (1953), Pornografía (1960), Cosmos (1967); obras de teatro: El matrimonio (1953), Yvonne, Princesa de Borgoña (1958); historias cortas: Bakakai (1933); más de 700 páginas en sus Diarios (1953-1969; hay un recorte de su estadía en las pampas: Diario argentino); y póstumamente aparecieron el Curso de filosofía en seis horas y cuarto (apuntes de su mujer Rita, y Domique de Roux); y la conferencia (manifiesto) Contra los poetas.

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ETIMOLOGÍA

REFERIR, hacia 1440, 'relatar'. Tomado del latín referre ídem, y 'hacer referencia', propiamente 'volver a llevar', derivado de ferre 'llevar'.
DERIVADOS. Referente, 1737; referencia, siglo XIX. Referendum, '(decreto) de que ha de llevarse de nuevo a (aprobación del pueblo)'; de ahí refrendar, 1490, de referendar, 1478; refrendo.
Relación, hacia 1440, del latín relatio, -onis, ídem, propiamente 'lo que hace referencia', de relatum, supino de referre; relacionar, 1438; relacionero; relatar, 1438 (quizá ya 1332); relato, 1843; relator, 2o cuarto del siglo XV; relatoría; relativo, 1490, propiamente 'que hace referencia', relatividad, relativismo; correlación, correlativo, correlato.

 

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DEFINICIÓN

 

MERENGUE: figurativo coloquial.
Lío, desorden, trifulca.
 
O. Dragún, Heroica, 1967, 74: Debe estar ahí, esperándonos. ¿Qué tiene que ver él con todo este merengue?

 

En Diccionario del habla de los argentinos.

 

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ENCUESTA

 

¿Qué cinco cosas relaciona con...?

 

1- política:

2- amistad:

3- 2010:

4- semana:

5- equipo:

 

Mande a: www.niusleter.blogspot.com

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POEMAS

 

La mudez

 

Agotado, ya sin la zarpa embrionario sobre esto o aquello,
me obligan a mirar esa íntima foto donde Satán dicta su espejismo
de hijos durmiendo en otra casa.

Cuento con el amor (ese caramelo de sangre) para estar abyecto frente a esto,
a salvo de pronunciar palabras que duelan.
Nada es más precioso: el silencio siempre fue un pedazo de carbón dentro de mi boca.


Diario

 

Nada más que el brillo de un albañal pegándome en los ojos.
Quien queda ciego por esto, deja crecer los días desde un filo yugular
y a la noche tantea a su madre con las manos envueltas en trapos de sofocar jardines.
Presente: llámese enfermedad a la bestia acostada sobre arena de perfumada trituración.
Y para que tenga algún sentido la serpentina de la tos, los huesos puestos en un atril,
habrá que oler ese animal como un árbol huele la lluvia antes de nacer.

para mi madre


Coronado

La noche que me acosté y no pude dormir.
El instante que decidí doblar a ese gorrión emputecido
y pegarlo a mi lengua.
La niña de raíz boliviana que se sienta en la vereda de casa
y juega con sus manos para no mirar el dock celestial
en que se convirtió el barrio.
El corazón criado entre paredes ficticias, donde las perras del Iscariote
miraban a contraluz la soledad: un cenicero lleno de pétalos y pastillas de lexotanil
necesarias cuando mi piel flaqueaba.
El saldo: no reclamo más luz, solo un chirlo de rocanrol
sonando fuertemente en la cueva vecina.

 



Gustavo Weisberger
es argentino. Estos poemas están en su libro Sabactani
(2008).

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F r i l á n s

Servicios de Nusléter

Ayudamos a comunicar.

 

Las personas con las que trabajamos nos recomiendan: mire acá.

 

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GRaFiTi

"Acá se demolió patrimonio". En Gallo al 1400, donde solía haber un caserón antiguo.

"Escribí". En Córdoba y Rodríguez Peña.

"Viva la boludez ". En Gurruchaga y Córdoba.

"Hasta que vivir valga la pena". Afuera de la Facultad de Psicología de la Univ. Nac. de Mar del Plata. Visto por Bárbara Gasalla.

 

Si le copa, mande graffiti, con dirección, a: niusleter@niusleter.com.ar.
Muchas gracias.
 

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FIGURITAS

¿Cómo surgen sus relatos?

Marcelo Cohen: [...] de las ideas que me pasan por la cabeza, de pronto, una se vuelve intrigante, insistente y quiere realizarse. Sucede que me empieza a inquietar la persistencia de una imagen, me gusta, la observo desde distintos puntos de vista, no sé muy bien qué contiene, pero habla. A veces esto viene acompanado de la insistencia casi pareja de otra idea que no tiene ninguna relación. Creo que uno de nuestros problemas fundamentales en Occidente, es nuestra tendencia ya casi irremisible a abrazar la causalidad lógica, pero pienso que si uno se mantiene en un nivel de superficie -en el sentido literal de superficie, no en un sentido valorativo- se abre "un mundo de posibilidades" y los acontecimientos se despliegan en otro campo, no por causa y efecto sino por otro tipo de relaciones, llámense sincronía, azar, empatía, resonancia o analogía. Me gusta vincular dos ideas heteróclitas. El relato, luego, es el desarrollo en línea de algo que en la imaginación se da todo de golpe. Es la temporalización de eso en el lenguaje.

En Primera Persona, de Graciela Speranza, Norma, 1995.

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ENLACES

 

~ Colgado en Internet

Cuentos en línea

http://www.colgadoeninternet.blogspot.com

 

~ Typedia

Enciclopedia de tipografías

http://typedia.com/

 

~ Crea tu propia novela de Dan Brown

Blog interactivo: genere títulos y reseñas a rolete.

http://probar.blogspot.com/

 

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RESPUESTAS

 

~ Su menú ideal:

Entrada:
Plato:
Postre:

chavo dijo...

1- jamón crudo con melón
2- milanesa a la napolitana con fritas
3- flan casero con crema y dulce

Anónimo dijo...

entrada: un 69 (ó fellatio y cunilingus por separado)
plato: garche de pie y horizontal en diversas posiciones
postre: mirar juntos el video

Más respuestas y preguntas en: www.niusleter.blogspot.com

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GRACIAS

 

Felices años a Fede Merea, Emi Rodríguez Nuesch, Gabi Brener, Nacho López Remus, Migue Burkart Noe; Leticia Piazza; María Mercedes Álvarez; Mati Puga; Hila González; Mauroliver; Aldo Rabouin Cantisani; Alfredo Lemon; Fernando Ruza; Nati Kiako; Daniel Viola; wara-wara; Javier Adúriz; Analía Pascaner; Julio Peralta; Mariano Fiszman; Federico Merea; Hilario Gónzález; pei; y a todas las personas que se siguen copando.

 

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